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Makemake: el misterioso mundo helado del cinturón de Kuiper

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Makemake es uno de los objetos más grandes y brillantes del cinturón de Kuiper, una región más allá de Neptuno que alberga miles de cuerpos pequeños y helados que orbitan alrededor del Sol. Su nombre proviene del dios creador de la mitología de la Isla de Pascua, un lugar que también se encuentra en el extremo del mundo conocido. Makemake fue descubierto en 2005 por un equipo de astrónomos liderado por Michael E. Brown, y en 2008 fue reconocido como el cuarto planeta enano del Sistema Solar, después de Plutón, Eris y Ceres

¿Qué es un planeta enano?

Un planeta enano es un objeto celeste que tiene suficiente masa para tener una forma redondeada por su propia gravedad, pero que no ha logrado limpiar su entorno orbital de otros objetos similares. Esta es la definición que adoptó la Unión Astronómica Internacional (UAI) en 2006, tras el descubrimiento de varios objetos transneptunianos que rivalizaban en tamaño con Plutón, el que hasta entonces era considerado el noveno planeta del Sistema Solar

La decisión de la UAI fue polémica, ya que implicó la degradación de Plutón a planeta enano, y la creación de una nueva categoría de objetos llamados plutoideos, que son planetas enanos que orbitan más allá de Neptuno. Actualmente, hay cinco planetas enanos reconocidos oficialmente: Plutón, Eris, Makemake, Haumea y Ceres. Este último es el único que se encuentra en el cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter, y no es un plutoide.

Sin embargo, es posible que haya muchos más planetas enanos en el Sistema Solar, especialmente en el cinturón de Kuiper y en la nube de Oort, una región aún más lejana y difusa que rodea al Sol. Algunos candidatos son Sedna, Quaoar, Orcus, Varuna, Ixion y Salacia, entre otros. Estos objetos son difíciles de detectar y estudiar, debido a su gran distancia, pequeño tamaño y baja reflectividad. Se estima que podría haber unos 200 planetas enanos en el Sistema Solar, y quizás miles de objetos más pequeños.

¿Cómo es Makemake?

Makemake tiene un diámetro de unos 1434 kilómetros, lo que lo hace un poco más pequeño que Plutón, pero más grande que Ceres. Su masa es de unos 3,1 x 10^21 kilogramos, lo que equivale a unas 500 veces la masa de la Luna. Su densidad es de unos 2 gramos por centímetro cúbico, lo que sugiere que está compuesto principalmente por rocas y hielos. Su forma es ligeramente elipsoidal, debido a su rápida rotación de unas 22 horas.

Makemake orbita al Sol a una distancia media de unos 45,8 unidades astronómicas (UA), lo que equivale a unos 6850 millones de kilómetros. Una unidad astronómica es la distancia media entre la Tierra y el Sol, que es de unos 150 millones de kilómetros.

Makemake tarda unos 309 años en completar una vuelta alrededor del Sol, y su órbita es bastante excéntrica e inclinada, lo que significa que a veces se acerca más y otras veces se aleja más del Sol, y que su trayectoria no está alineada con el plano de los planetas. Su punto más cercano al Sol es de unos 38,5 UA, y su punto más lejano es de unos 52,8 UA. Su inclinación orbital es de unos 29 grados.

Makemake tiene una temperatura superficial muy baja, de unos 40 grados Kelvin, lo que equivale a unos -230 grados Celsius. Esto se debe a que recibe muy poca luz y calor del Sol, y a que no tiene atmósfera que lo proteja o lo aísle. Su superficie está cubierta por hielos de metano, etano y posiblemente nitrógeno, que le dan un color rojizo. Estos hielos se subliman (pasan de sólido a gas) cuando Makemake se acerca al Sol, y se condensan (pasan de gas a sólido) cuando se aleja. Esto crea una especie de ciclo estacional, que afecta al brillo y al color de Makemake.

Makemake tiene un solo satélite conocido, llamado MK2, que fue descubierto en 2016 por el telescopio espacial Hubble. MK2 tiene un diámetro de unos 160 kilómetros, y orbita a unos 21.000 kilómetros de Makemake, con un período de unos 12 días. Se cree que MK2 es más oscuro y más frío que Makemake, y que tiene una composición diferente. Su origen es incierto, pero podría ser el resultado de una colisión entre Makemake y otro objeto del cinturón de Kuiper.

¿Qué nos revela Makemake sobre el origen del Sistema Solar?

Makemake es uno de los objetos que nos ayuda a entender cómo se formó el Sistema Solar, y cómo evolucionó a lo largo de miles de millones de años. Según la teoría más aceptada, el Sistema Solar se originó a partir de una nube de gas y polvo que se contrajo y giró bajo la influencia de la gravedad. En el centro de esta nube se formó el Sol, y alrededor de él se creó un disco de material que se fue enfriando y solidificando. De este disco surgieron los planetas, los asteroides, los cometas y otros cuerpos menores.

Los objetos del cinturón de Kuiper, como Makemake, son los restos de este proceso de formación planetaria, que no lograron unirse para formar planetas más grandes, o que fueron expulsados por las perturbaciones gravitatorias de los planetas gigantes, especialmente de Neptuno. Estos objetos conservan las características primordiales del disco protoplanetario, y nos muestran la diversidad y la complejidad de los mundos que existen en el Sistema Solar. Al estudiarlos, podemos aprender más sobre la historia, la estructura y la dinámica de nuestro sistema planetario, y también sobre las condiciones que podrían favorecer la aparición de la vida.

Makemake es un ejemplo de cómo un objeto pequeño y helado puede tener rasgos distintivos y sorprendentes, que lo hacen único y digno de exploración. Su forma, su rotación, su superficie, su satélite y su órbita nos plantean muchas preguntas y desafíos, que solo podremos responder con más observaciones y misiones espaciales. Makemake es un mundo fascinante, que nos invita a ampliar nuestra visión y nuestra curiosidad sobre el universo que nos rodea.